Si el mundo se acaba el 21 de
diciembre, culpan a un torpe alemán que dejo caer un cráneo de roca
volcánica que perteneció al jefe supremo de las SS Heinrich
Himmler, en su laboratorio esta semana.
Según la leyenda, el cráneo que fue
robado desde el Tíbet por los nazis y para los creyentes, imbuido
con poderes mágicos de permitir que la humanidad pueda sobrevivir a
un apocalipsis, cayó y se rompió durante una sesión de fotos...
